Es parte de la vida del arquitecto estar atento a las
construcciones y a como estas nos hablan, hace ya barias semanas visitamos
distas zonas de la vega central, para ser más específico las cocinerías,
grandes agrupaciones de mini restaurants bajo un mismo techo
Habían 2 sectores que tenían una diferencia específica, el
techo, (sector A) una poseía aberturas escalonadas que permitían el paso del
viento y se llevaba el calor y (sector B) la otra era recta, como una bodega
que almacenaba el calor, el olor a comida y la humedad
El calor no es solo temperatura, es energía es humedad, son vapores
que transportan hasta algunos casos contaminantes y eso puede ser perjudicial
para las estructuras como en este caso
El techo en el sector (A) no tenía desperfectos, mientras que
el techo del sector (B) estaba oxidado y en algunas partes el metal ya estaba “carcomido”
El calor de las cocinas llegaba a las vigas de metal
descubierto y se mantenía, se condensaba y formaba agua lo que a largo plazo
oxidaba el metal, es allí cuando uno se da cuenta que la arquitectura soluciona
problemas, una simple abertura en el alguno correcto dispersaría el calor para
que no ocurriera ese daño estructural, el arquitecto debe estar atento las necesidades básicas de los establecimientos
y buscar las soluciones más óptimas para mejorar la vida del usuario
