sábado, 9 de diciembre de 2017

la vida diaria



Es parte de la vida del arquitecto estar atento a las construcciones y a como estas nos hablan, hace ya barias semanas visitamos distas zonas de la vega central, para ser más específico las cocinerías, grandes agrupaciones de mini restaurants bajo un mismo techo


Habían 2 sectores que tenían una diferencia específica, el techo, (sector A) una poseía aberturas escalonadas que permitían el paso del viento y se llevaba el calor y (sector B) la otra era recta, como una bodega que almacenaba el calor, el olor a comida y la humedad

El calor no es solo temperatura, es energía es humedad, son vapores que transportan hasta algunos casos contaminantes y eso puede ser perjudicial para las estructuras como en este caso

El techo en el sector (A) no tenía desperfectos, mientras que el techo del sector (B) estaba oxidado y en algunas partes el metal ya estaba “carcomido”
El calor de las cocinas llegaba a las vigas de metal descubierto y se mantenía, se condensaba y formaba agua lo que a largo plazo oxidaba el metal, es allí cuando uno se da cuenta que la arquitectura soluciona problemas, una simple abertura en el alguno correcto dispersaría el calor para que no ocurriera ese daño estructural, el arquitecto debe estar atento  las necesidades básicas de los establecimientos y buscar las soluciones más óptimas para mejorar la vida del usuario

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Es parte de la vida del arquitecto estar atento a las construcciones y a como estas nos hablan, hace ya barias semanas visitamos distas...